EL PRECIO DE MI VERDAD (Testimonio)

… Y cuando todo parecía perdido, cuando levantarse por la mañana era difícil, cuando no tenía ningún tipo de motivación y me sentía desconectada de todo y de todo el mundo, cuando sentía esta soledad y la falta de pertenencia, y lo más importante, cuando sentía que mi cuerpo ya no me seguía, la vida me puso otra oportunidad delante para volverme a reenganchar.

Era, de nuevo, ese hilillo de luz y de esperanza, que en realidad no se apaga nunca, y cuando lo vuelvo a ver , me aferro a él con fuerza.

Era mi momento. Ave Fénix que vuelve a resurgir de las cenizas, ponerme de pie otra vez y devolverme de vuelta a la vida. Porque aún teniendo todo, había muchos momentos que no me sentía realizada y estaba totalmente desconectada de mi cuerpo , de ese vehículo que me permitía pasear por el mundo con la cabeza bien alta.

Hubo muchos momentos en los que me cuestionaba qué hacía aquí, que nada tenía sentido y que la única salida que veía era desaparecer. “Sacadme, por favor, de esta partida de ajedrez!! No quiero jugar más.” Recuerdo como lo imploraba al cielo.

Y, de golpe, ahí estaba, en ese marco incomparable de una belleza y una magia extraordinarias, con los caballos de todos los tamaños y los colores, las perras de color blanco puro enmascarado por el barro y la hierba, los gatos, las gallinas, los gallos, los patos, el bosque, la naturaleza,… y después estaba Marta! Marta, que mujer tan conectada a la vida, a las sensaciones, al entorno, y que vitalidad y que energía.

¡Tan solo mirarla ya te contagia esas sensaciones y esas ganas de vivir! Y lo tuve claro, era “ahora o nunca”, era la sensación, o mejor dicho, la intuición de que ese trabajo personal que iba a empezar me cambiaría la vida y de qué manera.

Y no estoy hablando de fórmulas mágicas ni de milagros que no se los cree nadie, sinó que tenía claro que se trataba de arremangarse, de arriesgarse, de volver a bajar al fango y tomar riesgos para hacer todo aquello que fuera necesario para crear esa realidad que yo quería. Tampoco tenía claro cuál era esa nueva realidad que yo tanto anhelaba para enchufarme de nuevo, pero sí que sabía dentro de mi donde no quería volver, y cierto era que tenía que dar el primer paso; un primer paso que no me llevaría inmediatamente a mi nueva vida pero que sabía que me sacaría de donde ahora mismo estaba metida.

Y hace falta valor, mucho valor para decir, “ Sí, quiero salir de aquí”, “Sí, quiero esto para mí y me lo merezco”.

Hace falta mucho valor y humildad para reconocer que  el pozo donde estaba no me llevaba a ninguna parte, y sobre todo,, hace falta mucho valor para levantarme de nuevo y coger la riendas de mi vida y responsabilizarme, a partir de ese momento, de crear la realidad que quería para mí.

No había más excusas, no había culpables, y si quería que mi vida se convirtiera en un maravilloso relato, tenía que darme cuenta de que yo era la autora, y que cada día, a partir de ese momento, tenía la oportunidad de escribir una nueva página.

Y así ha sido desde aquel febrero de 2024, cuando nuestros caminos, el mío, el de Marta y su finca con todos y cada uno de sus inquilinos, se cruzaron. Y no está siendo nada fácil, pero es un recorrido que volvería a hacer ahora y mil veces más!

Poder vivir la vida corporizada y conectada no tiene precio, ni lo paga todo el dinero del mundo.

Gozar y ver la vida con estas gafas, hace que los tropiezos, el día a día, que puede ser muchas veces difícil, se viva de forma muy distinta y en la confianza de que ahora tienes la conexión con tu cuerpo para poder hacerle frente.

Es un trabajo sutil, suave, donde poco es mucho. Es un trabajo de reparación del espacio y de regulación del sistema nervioso. Es un trabajo respetuoso, donde no hay juicio, y nada es bueno o malo. Es un trabajo que no requiere revivir y volver a narrar el trauma, ya que lo que es importante, no es el hecho en sí, sino la impronta que deja en el cuerpo.

Es volver a conectar con tu cuerpo y poder establecer un diálogo con él para poder descargar todo ese dolor que en un momento dado, no pudo, ni fue capaz de gestionar.

Es descargar para volver a rehacer caminos estropeados, y sobre todo, abrir de nuevos.

 Es descubrir esa palabra  o pequeña frase que te dices y con la que entras en el bloqueo.

Es aprender a ampliar la mirada y aumentar la comprensión de uno mismo. Y todo esto con la ayuda de Marta, y la intervención de los caballos y/o perros cuando se considera necesario.

Es, en definitiva, un trabajo personal relativamente rápido y que no se eterniza, y que lo que hace, es devolvernos a nuestro cuerpo.

 

R.C Participante del proyecto 2024

TESTIMONIO Profesional

Somatic Experiencing, es una terapia somática que ayuda a las personas que sufren síntomas de desregulación del SN debido a la vivencia de una situación traumática o por haber estado sometida a un estado de estrés continuado en el tiempo. Esta desregulación produce síntomas como la ansiedad, la depresión, la alerta desproporcionada, etc.

Este método, se centra en las respuestas físicas que ocurren cuando alguien experimenta un trauma en el que la capacidad de la persona para hacer frente a esta situación ha sido sobrepasada.

Esto produce una desregulación del SN que se manifiesta en diferentes síntomas o mecanismos de defensa que pudieron ser útiles en determinado momento, pero actualmente ya no lo son y estas respuestas comportamentales no permiten llevar a la persona la vida que quiere.

A veces la persona no sabe qué le ocurre porque no tiene una memoria visual de la experiencia traumática que vivió por lo que no trae una demanda concreta. A pesar de ello, en Somatic se puede trabajar sin esta memoria visual ya que siempre queda una memoria muscular en el cuerpo, incluso aunque la persona no tenga consciencia de lo ocurrido porque pudiera estar bajo los efectos de la anestesia o bajo de alguna droga en ese momento.

En Somatic, aplicando diferentes técnicas se ayuda a la persona a través de las sensaciones corporales incómodas a liberar las tensiones acumuladas en el cuerpo. El cuerpo va mostrando qué respuesta no pudo dar en el momento en que sucedió la vivencia traumática huir, lucha… posiblemente por quedarse congelado/disociado y desde Somatic podemos ayudar a completar este movimiento para reparar el trauma.

Como nos centramos en la memoria corporal, a las sensaciones físicas asociadas a la situación traumática, no necesitamos conocer la historia de lo que sucedió, esto permite que el paciente no tenga que volver a revivir y explicar la situación traumática, por lo que es un método protector, en este sentido, tanto para el paciente como para el terapeuta.

Se trata de dejar expresar esas sensaciones corporales incómodas y las emociones asociadas, a pequeñas dosis y antes de que sobrepasen a la capacidad de la persona se ayuda a bajarlas para que pueda ir liberando esa tensión acumulada, fluctuando entre estados de activación y estados de calma. Con ello conseguimos que su SN sea más flexible y capaz al ir consiguiendo una mayor tolerancia a estas sensaciones corporales difíciles.

Estas técnicas pueden ser utilizadas por el propio paciente a través de su conciencia corporal en situaciones que le produzcan una alta activación.

Los profesionales de SE ayudan a sus clientes a moverse entre los estados de activación y los estados de calma. Las sesiones suelen implicar el desencadenamiento intencionado de una activación del sistema nervioso autónomo de bajo nivel, el seguimiento de las reacciones corporales que siguen, y posteriormente la integración de esas reacciones.

También trabajamos con los diálogos internos y con las creencias limitantes que van apareciendo ligadas a las sensaciones corporales ayudando a las personas a reformular estos pensamientos de manera más adaptativa y real.

El papel del terapeuta es esencial para crear un entorno de seguridad y confianza.

Los caballos son facilitadores durante todo el proceso terapéutico ya que con su presencia ayudan al trabajo de activación a pequeñas dosis de la persona y que afloren los diálogos internos que se ponen de manifiesto en situaciones de dificultad.

Además, el caballo al ser un animal de presa tiene muy desarrollado su instinto de supervivencia, es capaz de identificar el estado en que se encuentra la persona actuando en consecuencia. Esto es de gran ayuda tanto para el terapeuta para chequear esta tensión interna y para el paciente al hacerle de espejo en su forma de actuar en estas situaciones de dificultad en las que su sistema nervioso está desregulado.

Cuando la persona consigue esta regulación de su sistema nervioso la recompensa es inmediata ya que el caballo también se lo muestra produciéndose estados de conexión entre ambos que ayudan a la recuperación de la autoestima y empoderan a la persona.

Otro punto importante es que las personas que han sufrido un trauma suelen reducir su vida social, esta terapia permite también trabajar en grupos pequeños en ellos que se cree un espacio de conexión y soporte. Poder volver a sentir el vínculo seguro con los demás.

Soy psicóloga y desde hace dieciocho años trabajo en el acompañamiento de personas en riesgo de exclusión social (discapacidad, mayores de 45 años, víctimas de violencia machista y personas con responsabilidad familiar no compartida). Para mi este enfoque terapéutico me permite trabajar con todos ellos tanto de manera individual como grupal, además les aporta herramientas que pueden utilizar en su día a día y que les permite afrontar sus dificultades con un mayor número de recursos y que incluso una vez que finaliza el programa en el que participan pueden seguir utilizando.

Lourdes Vargas

Licenciada en Psicología. UB

 

 

Testimonio

Angèlica Giralt, psicóloga clínica, Trauma, psicoterapia de adultos.

Trabajo en consulta en Trauma, con Brainspotting, con el método Alecia. Conocí a Marta a través de la Cumbre del Trauma online, y contacté con ella. He hecho formación y también trabajo personal. El trabajo que hace Marta es perfectamente combinable con las sesiones que ofrezco en consulta, es una SUMA. Porqué lo que pasa en un despacho, entre cuatro paredes, no es lo mismo que pasa en un espacio natural tan abierto y en contacto con los animales. Le he enviado pacientes y su trabajo se suma al mío. El paciente está al aire libre, interacciona con los animales, con otros muchos estímulos, y el sistema nervioso se pone en marcha. El trabajo de Marta complementa perfectamente la terapia.Vale mucho la pena conocer su trabajo, para complementarlo con la terapia. Se llega más a los útil, se captan otros aspectos del trauma, que a veces no salen en el despacho. colaborar con ella da rapidez al proceso. No tengo duda, por como es la técnica, de cómo lo trabaja Marta, su seriedad como terapeuta y por la técnica, y sobretodo en el conjunto, su mirada, aporta profundidad al proceso.

Es una herramienta, o una manera de trabajar es complementaria al trabajo del psicólogo clínico. En el despacho hay mucha protección, en el espacio natural el sistema nervioso se siente menos protegido y Marta aporta una protección muy muy grande. Tiene un nivel de presencia, de contención solo por estar ella muy grande.

Lo recomiendo muchísimo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Marta Cirera Baqués

 

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